PUBLICACIONES

ESCULTURA EN EL ESPACIO PUBLICO - ARTICULO PUBLICADO EN LIBRO "305" ARTESPACIO EDITORIAL 2015
LA MOVIDA ESCULTORICA DE MARTA COLVIN - PUBLICADO EN LIBRO "MARTA COLVIN ESCULTORA"
ALBERTO PEREZ REVISITADO (POETICA EXISTENCIALISTA)
LA ESCULTURA EN CHILE, RAICES Y DEPENDENCIAS - REFLEXIONES CON ALBERTO PEREZ
LA COPA LLENA (FELIX MARUENDA)
TIERRA DEL FUEGO
DE VIRGINIO ARIAS A LILY GARAFULIC
ARTE Y CIENCIA
PIEDRAS DE FRANCISCO GAZITÚA
CABALLOS DE ACERO
SAUCES DE ACERO, CONSTRUCCIÓN FUNCIONAL
IMAGEN Y MATERIALIDAD
BUQUES DE ACERO, CARTA A DON SANTIAGO ARIAS
VOLVER A LOS ANDES
EL ESCULTOR COMO DOCENTE
MADERA Y FIGURA HUMANA
BLANCO Y NEGRO (TEXTO PUBLICADO EN LIBRO FRANCISCO GAZITUA 1970-2009 - ARTESPACIO EDITORIAL
TEXTO LILY KASNER
ESCULTORES Y MINEROS
VIAJE HACIA REBECA MATTE
PUENTES
NICANOR PLAZA - FRANCISCO GAZITUA: DIALOGO ENTORNO AL CAUPOLICAN. MUSEO NAC. BELLAS ARTES - CHILE - 2011
LIBRO CATALOGO CABALLO DE BARNECHEA
BUQUE ESMERALDA
TEXTO PUBLICADO EN CATALOGO "VIAJE AL CORAZON DE LA PIEDRA" - 2015 - ARTESPACIO EDITORIAL
MATERIA, ESCULTURA Y POESIA (CRISTIAN WARNKEN)


PIEDRAS E IMAGEN EN LOS ANDES DEL SUR
Conversacion con Luisa Ulibarry
Publicado en el libro "Piedras". Editorial Artespacio, 1998.
Tu obra hoy, el sentido de vaciar la cantera que habitas y crear dieciocho piezas de granito. El enfrentamiento con la materia. ¿Es legítimo que un ser humano siga transformando la materia y por qué?

Lentamente voy vaciando mi cantera y eso es legítimo porque es lo que me gusta hacer.

Yo mismo y materia, trabajándonos en silencio, durante años, esta sería la dupla dialéctica más poderosa a la que me he expuesto. Todo lo tengo aquí, no necesito nada. La materia de mi escultura, mis piedras y mis maderas. El contenido de mi escultura, mi río Maipo con sus esteros con sus pircas y veranadas, sus formaciones geológicas, pero también sus árboles, sus pájaros, coleópteros, fósiles. Los cerros de mi niñez, de donde salí sin haber salido nunca y a donde volví. Los escenarios de mis sueños. Los lugares que amo y conozco bien, y donde puedo mirar en forma exacta.

Salgo en mula a ver de lejos y de cerca con lupa, perdido en el cerro, horas distinguiendo entre las hojas, hojas de litre, hojas de boldo, de ñipa, de lun, de coronillo, de boyen, de quillay, de huingan, de peumo, de lingue, de corcolen.

En este mismo paisaje, en mi taller abierto a los cerros, sin murallas ni ventanas, vuelvo a representar lo visto y para representar transformo la materia.

Decir algo verdadero sobre lo visto implica otro viaje de examen y selección de gran cantidad de particularidades observadas y, en ese esfuerzo de exactitud, vuelvo a sentir la misma perplejidad emocionada ante el mundo material al que vivo pegado.

Esa fue mi opción, vivir en el caos de la materialidad, conocerla en algo, tratar de representarla con materia transformada (piedras para esta exposición), representarla hasta que volvía de otra manera a ser simplemente lo que era, sin imponerle imágenes.
Vivir sin imágenes, materia configurada siguiendo la forma de ella misma, escultura intraducible en ningún lenguaje equivalente de la cultura.

Este paisaje de cordillera minimizó poco a poco la tutela de la imagen y amarró mi escultura al pilar de lo que no tiene forma, pero existe a su manera:
Un grupo de piedras que crean un ambiente de piedras que hablan por mí.

Si la escultura finalmente genera alguna imagen, ella viene de tal modo revestida en materia y queda hasta tal punto empujada y sumergida que es inseparable de ella misma. Mi palabra escultórica es porfiada a la imagen.

Poniéndolo en otros términos se podría decir: mi madera es el mensaje, mi piedra es el mensaje.

Yo sé que no es así. Una piedra sólo es una piedra, pero a la vez una piedra por mucha escultura que se le ponga encima, seguirá siendo piedra. Tengo un precio que pagarle a la materia en la que la imagen intenta aterrizar.

Al cambiar el material, si bien la imagen permanece, el contenido se escapa, llega otro. La todopoderosa imagen no controla el contenido en la escultura que yo hago.

La todopoderosa imagen ha sido la gran traidora de la escultura. Si una escultura quiere entrar a Internet, tiene que entrar con su imagen; la escultura tiene que ser fotogénica y entrar en la pantalla desmaterializada sin peso ni olor, por el delgado agujero de un lente.
Sólo su imagen.

Se queda afuera el maravilloso caos de la materialidad.

Sin materialidad y sólo sin ella, la escultura puede transformarse en su imagen y luego en signo, para poder ser combinada con otros signos del discurso estructuralista, donde desaparece finalmente la escultura y desaparece mi cantera, mi río y, lo que es peor, desaparecen mis poetas acompañadores de viaje que fundaron al cultura americano. Emerson y Whitman por el norte. Gabriela Mistral por el sur y su irrenunciable viga maestra sobre la que fundaron la escultura american : la MATERIALIDAD.
Para terminar de contestar la pregunta, diré que, en este escenario duro para la escultura, me alejo, me alejo hacia el polo histórico de mi arte, la fisicalidad.

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