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ESCULTURA EN EL ESPACIO PUBLICO - ARTICULO PUBLICADO EN LIBRO "305" ARTESPACIO EDITORIAL 2015
LA MOVIDA ESCULTORICA DE MARTA COLVIN - PUBLICADO EN LIBRO "MARTA COLVIN ESCULTORA"
ALBERTO PEREZ REVISITADO (POETICA EXISTENCIALISTA)
LA ESCULTURA EN CHILE, RAICES Y DEPENDENCIAS - REFLEXIONES CON ALBERTO PEREZ
LA COPA LLENA (FELIX MARUENDA)
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MATERIA, ESCULTURA Y POESIA (CRISTIAN WARNKEN)


LA COPA LLENA
Carta al escultor Félix Maruenda. Publicada en el libro "Sin Miedo".
Fundación Pablo Neruda Agosto 2007.

Querido Félix

Cuando los amigos mueren dejo en la casa, una copa llena de vino durante una semana ó dos. La tuya dura hasta hoy llena.

Nunca viniste a tomártela, no por falta de sed, en los planetas desiertos que tuviste que atravesar.

Amigo no sé a qué lugar del cielo llegaste.
Sí sé lo que nos dejaste aquí, tu mismísimo camino hecho de esculturas, todas unidas hacen una huella , más bien un mar que atravesaste buscando un rumbo, que a veces encontraste y a veces perdiste, ese es tu legado, un camino iluminado, una copa llena que hoy invito a compartir en esta carta.

Yo vi brillar tu luz en los años sesenta, setenta, al comienzo, en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

En ese lugar cultural, los escultores vivos habían sucedido a los escultores muertos por más de cien años, antes que nosotros llegáramos, allí las cátedras estuvieron siempre en manos de escultores de tiempo completo con una sola tarea: mantener como un tesoro, de generación en generación, el arte de la escultura, y hacerla evolucionar.

La Facultad la iniciaron los viejos estatuarios que evolucionaron a la escultura abstracta en la generación que los siguió. Luego vino la nuestra.

Nuestra generación se sumó a un vuelo muy antiguo y a una bandada en lucha manual por su sobre vivencia espiritual.

Nos hicieron así: escultores, y Dios sabe que lo fuimos.

Yo te vi. crecer en esa Facultad Sé como Marta Colvin modeló la arcilla muy dentro de ti mismo, yo sé de la sepa que te hicieron y porqué el vino de tu copa fue como fue.

En esos años te vi. brillar-junto a toda nuestra generación- en la revolución que hicimos contra "el peso de la noche Juntos vimos brillar a Chile con una luz que no se había visto por mucho tiempo. Tú fuiste allí el mejor de nosotros. Tus dos mejores esculturas de esa época fijaron el momento mejor que ninguna otra obra de arte, me refiero al avión destrozado de la guerra de Vietnam y tu minero envuelto en la bandera.

No se entiende tu vida ni lo que hiciste con ella en los cuarenta años de taller, que vinieron después, ni la vida de toda nuestra generación sin tener como piedra fundamental el hecho de que la política no era patrimonio de seres lejanos y desacreditados, sino de todos nosotros .

Cualquier joven podía cambiar el mundo y de hecho lo cambiamos.
Tengo que decir en honor a tu vida, Félix, que nuestra generación, lleva el galardón de haberlo logrado , al menos por 3 años

Vuelvo a mirar tu escultura, la que vino después , tus treinta años de trabajo después del `73, si la anterior fue la escultura " del hombre nuevo", lo que siguió fue un trabajo en el tarro de basura de nuestra historia: atropello, tortura, degollados, miedo, sobretodo miedo Tu asumiste el dolor de Chile, en tu escultura .

¿Qué hiciste con la luz por mientras , Félix? ¿Cómo lo hiciste para guardar tu copa llena?

Decía que te vi. brillar en la revolución , yo te vi en la reforma del `67, en el centro de alumnos comunista ,en las exposiciones en la difusión cultural También te vi. apagarte poco a poco en una lucha sostenida, pero ahí también te vi resistir después de la pérdida de tu grado de profesor de nuestra facultad donde nunca más pudiste volver con dignidad.

Te vi trabajando en las construcciones de Santiago en dictadura, como maestro enfierrador, te vi. dejar la escultura y ahí te vi brillar de nuevo "aperrando", para mantener tu familia, despertándola y haciéndola dormir a los golpes de tu martillo cotidiano.

Te vi. prender la fragua cada día, y me encontré contigo en las barracas comprando fierro, cargando el carbón coke en Lampa.

Los ví construir tu techo y tu casa juntos ,tu Negra y tu

¿Cuántas toneladas de carbón hiciste pasar por tu fragua?,
¿Cuántas toneladas de fierro?,
¿Cuánta grifa, cuánta tenaza, cuánto yunque gastaste
¿Cuánto remache, cuánta ternura en el diseño de objetos cotidianos, cuánto exacto martillazo y doblez en los metales
¿Cuántas limas gastaste cuantas veces le cambiaste ,el mango a tu martillo ?

Mira Félix, los artistas que vendrán vivirán "vidas de artistas", tú apenas pudiste, te pasaste la vida con el "pié de metro" en una mano y la huincha de medir ,en la otra,
cuadrando puertas y ventanas, construyendo casas gigantescas que a nadie le sirvieron para nada, o en el mejor de los casos enseñando oficios artesanales

La escultura fue para ti una actividad clandestina, casi no tuviste tiempo para ser artista , y lo fuiste

Al principio de los 90 te vi sacar tu copa y repartirla, y en plena dictadura , en tu casa de Buin, en una vuelta triunfal en carretilla proclamar a Ricardo Lagos como Presidente de la República.

Nos juntamos de nuevo en "la perrera" entre los años 90 y 95, donde tú estabas a cargo del curso de herrería y ahí transformamos en "naciente democracia" el lugar más decadente de Santiago, en una escuela para jóvenes que transformamos en honestos artesanos.

De esa época, hasta el año 2000, nunca olvidaré los 4 Simposios en que trabajamos juntos: El de la UNESCO que organizamos en la perrera" y donde por primera vez juntamos los escultores más importantes de Ibero América y El Caribe, Ferro esculturas , en la maestranza de san Eugenio Compaq , con el profesor inglés Tim Scott y Ciudad empresarial, donde trabajamos en acero, Estos Simposios fueron quizás los últimos eventos escultóricos marcados por una visión cultural socialista, pues tenían como idea base que la cultura se hacía entre todos generosamente.
Al final de los 90, los artistas comenzamos a transformarnos en personas de derecho individual y empezamos a trabajar `para nosotros mismos.

Tú decidiste resistir, no entraste en las galerías ni en los museos estatales, tu salida fue la calle, te dedicaste a la escultura pública y nos dejaste tus mejores obras en el espacio urbano: Quinta Normal, Parque Ínter comunal , en santiago, Estaciones de Ferrocarriles, Punta Arenas.

Todas esas grandes esculturas preparan el camino para la última, a mi modo de ver la mejor , la de La Pintana. Esa escultura nos juntó por ultima vez, en su instalación, que en un esfuerzo mancomunado que junto a mayoría de los escultores y artesanos de Chile. Dos camiones de los grandes y una grúa de 20 toneladas. La operación completa duró tres ó cuatro días.

Dividimos la escultura en dos grandes partes que pudieron salir de tu taller después de eliminar el portón y sus soportes y aserruchar la mitad de un balcón de tu casa que se interponía en el camino. El silencioso desfile de camiones y grúas se movía despacio, ocupó todo el ancho de las calles por donde pasamos y estuvo siempre custodiado por fuerzas móviles de carabineros de Chile, la primera vez que nos custodiaban para bien, pensábamos todos.

Detuvimos el tránsito en el cruce de panamericana, donde tuvimos que cortar una punta de la escultura y en los Bajos de Mena una larga detención para facilitar la vuelta de los camiones.

Muchos , te volvimos a ver Félix, maestros de taller, ex alumnos y artesanos, durante el viaje, ajustando amarras arriba de los camiones, tu figura recortada contra el crepúsculo, te volvimos a ver al otro día, caminando con calma en la mañana de la instalación.

Bajamos la escultura con la grúa, apernamos los dos enormes cascarones de poliéster y acero, luego comenzamos a levantar , en medio del silencio de miles de pobladores de La Pintana,. y los crujidos de la escultura .

En ese momento, Félix, a mí se me aplanó tu tiempo, todo tu pasado, el presente y todo lo que estaba por pasa.

El cascarón gigante de tu escultura colgado de la grúa, pesaba ahí lo mismo que tu niñez regida por el silbato de los trenes de la Estación Mapocho, en el mismo plano estaba la visita de tu lejano padre que vi llegar de España 40 años después, las enseñanzas de Mata Colvin, la revolución de Allende , tu viaje a Inglaterra, tu familia creciendo, toda la música de tu martillo sobre tu yunque y los quejidos de tu escultura que seguía levantándose en el cielo de La Pintana Tus esculturas una a una , las dos historias de tu vida, el escultor y el artesano, y las otras dos historias la iluminada y la de las sombras y el frío ,la de tu tristeza sin vuelta.

Todo se unió en el aire como los dos cascarones de tu escultura.

Cuando comenzamos a apernarla a la base, comprendí que habías logrado hacer lo que ninguno de nosotros había podido, habías cumplido el sueño escultórico de nuestra generación: Instalar una gran escultura, en la población más pobre de Chile, tu maestra Marta Colvin había fracasado 30 años antes en la población La Pincoya cuando los pobladores desmantelaron la escultura para venderla por chatarra a cambio de comida.

Félix, cinco días antes de la instalación en la Pintana me los encontré a los dos tendidos en el suelo de Buin , a tu escultura y a ti.

Los vi también levantarse a los dos en el ensamblaje ceremonial de tu gran escultura, donde nos asesoraste de cuerpo presente.

Lo que vino después fue una larga conversación ante la copa que llené ese día, una conversación que fui anotando en papelitos en el dialogo, tratando siempre de desentrañar la luz y la sombra de tu vida.

Una conversación que transcribo en esta carta, para agradecerte a nombre de toda mi generación tu pasada por esta tierra. Tu pasada indoblegable.

Porque tu muerte, si fue como yo lo pienso, fue a nombre de muchos hombres y mujeres que no pudieron más, también de otros como nosotros que tuvimos que seguir viviendo después de hechos, después de los cuales no se puede seguir viviendo.

Hemos seguido vivos, Félix, sabiendo que vivir, será siempre una transacción , solo la muerte es pura, solo ella deja las cosas claras y tu lo hiciste y lo dejaste claro, a nombre de todos nosotros.
Al fin del diálogo comprendo que no hay nada que entender ó que ordenar y que mantuviste tu copa llena no por rebelde ni empecinado, sino porque muy pocas veces tuviste con quién compartirla.

Así es como funcionan las cosas , las vidas y las obras de los escultores son cartas a veces más duras que la piedra y el fierro, pero como todas las cartas están dirigidas a alguien, Dios sabe a quién.

Entonces guardo silencio y dejo las cosas como están.

Dejo tu copa llena y sola.

Sé que al fin encontrará su sediento.

Uno que como tú , escoja hacer su estadía en la tierra como escultor.

Ese que al final de los rieles oxidados del tren espera, para beberse poco a poco, toda la luz que acumulaste en la vida que viviste con nosotros

Uno que al final leerá, la carta que tú fuiste y entenderá en ella la lección de tu copa llena.

Gracias hermano

Pirque, mayo del 2007

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